Sabiduría de la India

Tamaño de texto

BUSCANDO LA FELICIDAD

Dalai Lama trae su mensaje de paz a la Argentina

Por cuarta vez visitará el país el 14 de septiembre próximo. El líder espiritual es reconocido en el mundo por buscar una solución pacífica al conflicto chino-tibetano.

Su Santidad el Dalai Lama compartirá con todos los argentinos su mensaje de compasión, paz y armonía universales. El líder espiritual visitará nuestro país, por cuarta vez, el próximo 14 de septiembre y dará su mensaje en el Luna Park, en Buenos Aires.

Durante su visita, el Premio Nobel de la Paz 1959 también será distinguido como Huésped Ilustre de la Nación,  y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires le hará entrega de la Medalla de Honor.

El Dalai Lama nació en el Tíbet en el seno de una típica familia campesina de la provincia de Amdo, y con apenas dos años, Tenzin Gyatso fue reconocido como el 14º Dalai Lama, ya que según la tradición tibetana es la reencarnación de su predecesor, el 13ª Dalai Lama. Es a su vez  el jefe de estado y líder espiritual del pueblo tibetano.

Históricamente se considera a los Dalai Lama como una emanación del Buda de la Compasión, que se manifiesta en el mundo, una y otra vez, con el sólo propósito de ayudar a los seres. “Dalai Lama” es un título honorífico que significa “Océano de Sabiduría”.

El actual Dalai Lama comenzó su educación formal siendo muy pequeño, la que culminó en 1959 a los 25 años de edad, cuando completó con honores el Doctorado en Filosofía Budista. Además dedica mucho tiempo al estudio y a la investigación de las ciencias y las religiones comparadas, la geografía, las matemáticas, y las lenguas occidentales.

Responsabilidades de Liderazgo


En 1950 y con sólo 15 años de edad, se vio obligado a asumir el pleno poder político como Jefe de Estado y de Gobierno, cuando se produjo la cruenta invasión del Tíbet por las fuerzas de ocupación chinas. Sus esfuerzos por lograr una solución pacífica al conflicto chino-tibetano no tuvieron éxito, y en 1959, consciente de su rol histórico como líder espiritual y político del Tíbet, ante su inminente asesinato, partió al exilio en la India con unos 100.000 tibetanos.

Gracias a las facilidades otorgadas a los tibetanos por el entonces Primer Ministro Nehru, Su Santidad fue invitado a residir en Dharamsala, un pequeño y humilde pueblo en el norte de la India, a los pies de los Himalaya occidentales, conocido como la “Pequeña Lhasa”, que se ha convertido en la sede del Gobierno Democrático Tibetano en exilio.

Considerando que su tarea inmediata era la de preservar la cultura tibetana y el bienestar físico y moral de su pueblo en el exilio, fundó 53 grandes asentamientos agrícolas destinados a la vivienda de los refugiados. Luego, a partir del desarrollo de una base económica sustentable, creó un sistema escolar tibetano autónomo que cuenta hoy en día con un centenar de escuelas en la India y Nepal, y en donde se educan los niños de la tercera generación de refugiados.

Reciben un conocimiento completo de su lengua, historia, religión y cultura, algo casi imposible para los tibetanos que viven en su propia tierra. Ha fundado también numerosos institutos culturales, en la India y en otros países, para la preservación de las ciencias y las artes del Tíbet. Como durante la llamada "revolución cultural china", fueron destruidos y saqueados unos 6.000 monasterios; ayudó a restablecer en India; Nepal Sikim y occidente, más de 200 monasterios para preservar el inmenso conocimiento de las enseñanzas del Budismo Tibetano, esencia del espíritu de su pueblo, al que agregó la investigación de las ciencias y lenguas occidentales.

Enfático defensor del gobierno democrático de los refugiados, reafirma continuamente su deseo de no mantener ni ocupar ningún cargo político una vez que el Tíbet recupere su independencia. Mientras tanto, sigue creando y presentando nuevas iniciativas para resolver pacíficamente el tema del Tíbet.

Contactos con Occidente y Oriente, más allá de las culturas y las religiones


A partir de 1967, movido por la vocación de hacer conocer su mensaje de compasión, amor, tolerancia y sabiduría, y a su interés por contactarse con otras culturas y personalidades, Su Santidad comenzó a viajar por todo el mundo, siendo recibido por las más importantes figuras políticas y religiosas. Esos viajes lo han llevado a más de 50 naciones como visitante ilustre, muchas de las cuales, como la Argentina, sigue visitando periódicamente.

En reuniones con líderes políticos, religiosos, culturales, científicos y empresariales, como también ante grandes audiencias en universidades, iglesias y templos, el Dalai Lama ha enfatizado una y otra vez su creencia en la unidad de la “familia humana”, y en la necesidad de que cada individuo desarrolle un sentido de responsabilidad universal:

“Hoy vivimos en un mundo interdependiente. Los problemas de una nación ya no pueden ser resueltos por ella sola. Sin un sentido de responsabilidad universal, nuestra propia supervivencia está en peligro. Básicamente, la responsabilidad universal es sentir como propio el sufrimiento de los otros. Siempre he creído en la necesidad de un mejor entendimiento, una cooperación más estrecha y un mayor respeto entre las distintas naciones del mundo. Siento además, que el amor y la compasión son el material moral de la paz mundial”.

Desde 1959 y hasta la fecha, además de haber sido distinguido con el Premio Nobel de la Paz, Su Santidad ha recibido más de 57 doctorados Honoris Causa, distinciones, premios, etc., incluyendo el de las Universidades de Buenos Aires en 1999 y del Salvador en 1992, en reconocimiento a su erudición en el plano filosófico y religioso, así como por su liderazgo y ejemplo práctico al servicio de la libertad, la paz y la no-violencia, a la comprensión y la armonía entre las religiones, y a la conservación responsable del medio ambiente.

Un Simple Monje Budista


Aunque se describe a sí mismo como “un simple monje Budista”, el Dalai Lama ha sido y es la inspiración de millones de budistas y no-budistas en el mundo entero, con sus enseñanzas sobre la compasión, la paz y la armonía religiosa, y el constante llamado a dotar de dignidad a nuestra preciosa existencia humana.

Él, personalmente vive de acuerdo a sus enseñanzas, en una sencilla casa en Dharamsala, India. Su día comienza a las 4 de la mañana con meditación, y luego desarrolla una apretada agenda de reuniones administrativas, audiencias privadas, enseñanzas y ceremonias religiosas. Antes de retirarse a descansar, concluye su día nuevamente con plegarias por el bienestar de todos los seres.

Cuando le preguntan por su más grande fuente de inspiración, cita a menudo su verso favorito, que se encuentra en “El Camino del Gran Ser”, la obra del conocido santo Budista Shantideva:


“Mientras perdure el espacio
y en tanto existan seres vivos,
que yo pueda también permanecer
para disipar la miseria del mundo”.


Sin duda alguna es actualmente una de las personalidades y uno de los líderes de opinión moral e intelectual más respetados, sólido e importantes del mundo, y la inspiración para millones de seres sin distinción. (fuente: www.dalailamaargentina.com)
 

IMPORTANTE: Los Comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.