Sabiduría de la India

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VISITA A TUCUMÁN

El mensaje de un maestro de la India

Swami Nityananda instó a practicar la meditación para conectarnos con el ser divino que vive en cada uno de nosotros. “Lo primero que aprendemos es a ser conscientes de los saltos de la mente”, enseñó. El cuento del mono.

Swami Nityananda estuvo en septiembre pasado en Tucumán.
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La divinidad que buscamos está dentro de nosotros; no la tenemos que buscar en ningún otro lugar, si vamos hacia adentro encontraremos aquello que buscamos”. Con esta enseñanza de su maestro Muktananda Paramahansa, Swami Nityananda empezó a dar su mensaje espiritual ante unas 200 personas que lo escuchaban en el primer día de su visita a Tucumán, en septiembre pasado.

Vestido con una túnica naranja que envolvía su cuerpo relleno y un punto rojo en su frente (representa el ojo espiritual), Nityananda no dejó de recordar la sabiduría de su maestro que –según contó en un claro inglés que era traducido por una discípula- desde los años ’70 viajaba por todo el mundo enseñando a meditar.

Muktananda decía: hacemos tantas cosas durante el día, disfrutamos de tantas cosas externas que la vida nos da, pero cuando llega la noche, no tenemos nada que ver con esas cosas, no queremos a la esposa o esposo, ni todas las cosas que hemos comprado ese día, no queremos la televisión ni el teléfono, no queremos nada. Sólo queremos una cosa: dormir.

Queremos que en esas horas de sueño nada nos perturbe. Cerramos nuestros ojos y vamos dentro de nosotros. En ese estado nos acercamos a aquella divinidad que reside dentro de nosotros. Así, cuando despertamos al día siguiente nos sentimos bien, descansados.

Pregúntate qué hiciste durante esas seis horas, no disfrutaste de las cosas que te daban placer durante el día, simplemente permaneciste en tu propia compañía, y es en ese espacio donde encuentras descanso. Cuando vamos a dormir no nos damos cuenta de lo que hacemos, solamente estamos dormidos, queremos hacer lo mismo en la meditación, pero siendo conscientes de lo que estamos haciendo.

La meditación nos enseña a concentrarnos en un solo punto, a estar atentos en nada más que en ese ser divino que existe en cada uno. Es el mismo ser que experimentamos en cierta proporción cuando vamos a dormir”.

Para el maestro indio, las personas no están perturbadas por las cosas externas sino por su propia mente. Para ello contó un tradicional cuento que transmiten los sabios de su país, a través del cual se compara la mente con un mono:

Un estudiante va a su gurú para aprender a meditar.

-Necesito instrucciones para meditar-le dijo a su gurú.

-Siéntate, pero cuando te sientes no pienses en un mono- le respondió.

-¿Por qué debería pensar en un mono?- inquirió el alumno, quien desconcertado volvió a su casa, se sentó y empezó a recordar las instrucciones de su gurú. Recordó en todo momento “no pienses en un mono”, y la primera imagen que se le apareció en la mente fue la de un mono.

-Oh Dios mío! nunca he pensado en un mono-, exclamó,  y empezó a moverse y a sentarse en diferentes posiciones, y en lo único que podía pensar era en un mono.

Al día siguiente volvió a su gurú y le dijo:

- Vine ayer para pedirte instrucciones para meditar, y me dijiste “no pienses en un mono”. Y desde antes de ayer nunca había pensado en un mono, pero desde que me has dicho eso en lo único en que puedo pensar es en un mono-. 

“En realidad, no nos damos que la mente tiene imágenes, constantemente crea, y vamos siguiendo las creaciones de la mente. Así, cuando aprendemos a meditar la primera cosa que aprendemos es a estar conscientes de nuestra mente.  Cuando te vuelvas consciente de tu mente te darás cuenta de los saltos que tiene. Si les preguntara por qué están más perturbados en la vida, responderían que en realidad no están perturbados por ninguna cosa externa sino por la mente, porque una situación es una situación, cómo la veo y la manejo es lo importante. Lo único que tenemos que hacer es entender la mente; mientras voy entendiendo mi propia mente, la misma vida que tengo se convierte en maravillosa. Las circunstancias no cambian, la gente tampoco, nada afuera ha cambiado, mi percepción de todo lo demás ha cambiado”, enseñó.

El maestro explicó que la mente puede ver gracias a la Conciencia. “La conciencia es una fuerza viva que vive dentro de este cuerpo. Y todo lo que hacemos en el camino espiritual es para conocer esta fuerza que vive en cada uno de nosotros. Cuando tengan tiempo permítanse sentarse y observar esa energía divina, aprendan a usar esa energía sabiamente y a hacer cosas buenas”, dijo.

Para ello sugirió a las personas que practiquen el silencio en sus casas.“Siempre le sugiero a la gente que pueda encontrar un tiempo en la mañana para sentarse, apagar todo, y solamente observar y atestiguar lo que pasa dentro de ustedes. Imagínense cuando practiquen y se sienten para poder estar en silencio…En ese silencio experimentan una divinidad”, señaló.

Cuando veníamos por la calle había mucha gente caminando, todo el mundo estaba comprando, buscando algo que piensan que es lo que los hará hacer felices. Los sabios dicen, compramos algo y en ese momento estamos felices, pero a medida que pasa el tiempo la felicidad desaparece”, comentó y agregó: “Una persona sabia se pregunta así misma de dónde viene esta felicidad. ¿Será el objeto lo que me da felicidad?, entonces debería darme siempre felicidad. Si el objeto se detiene ya no me da felicidad, entonces inicialmente debemos preguntarnos de dónde experimentamos esa felicidad”.

En ese planteo, dijo que todas las personas se deberían preguntar: ¿qué estoy haciendo en la vida?¿dónde estoy yendo?¿y qué es lo que quiero conseguir en esta vida?

Siempre debemos experimentar felicidad, permitirnos a nosotros mismos estar felices y mientras permanezcamos felices, nos sentiremos bien y podremos compartir esa felicidad”, dijo antes de despedirse y recibir las reverencias de quienes escucharon su mensaje espiritual.

Swami Nityananda estuvo tres días en Tucumán enseñando meditación en un retiro que se realizó en la Residencia Universitaria de Horco Molle de la UNT y fue organizado por la escuela Maha Yoga.

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