Música Devocional

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CANTO DESDE EL CORAZÓN

El regocijo de acercarte a Dios

El canto devocional es cantar con el corazón. Te transporta más allá de las palabras y de la música y te regocijas con inmensa devoción en el maravilloso sentimiento de la cercanía de Dios. La vibración es la fuerza más poderosa del Universo.

La música devocional ayuda a despertar la devoción interior. Mediante la concentración y la repetición, la atención queda completamente absorta en nuestro interior y enfocada en el pensamiento devocional que estemos expresando.

Paramhansa Yogananda, un maestro de la India que se convirtió en un importante exponente del yoga en Occidente, decía que la música hindú es subjetiva, espiritual, un arte individualista que no persigue el brillo sinfónico, sino una armonía personal con el Alma Suprema.

Los sankirtans, o reuniones musicales, son una forma efectiva del yoga o disciplina espiritual, que requiere una profunda concentración e intensa absorción en la raíz del pensamiento y del sonido. Como el hombre mismo es una expresión de la Palabra Creadora, el sonido tiene un potente e inmediato efecto en él.

El canto no solo despierta en nuestro interior un fervor que nos capacita para profundizar en la meditación, sino que nos ayuda también a concentrar la mente y los sentimientos en el objeto de la meditación.

El sonido o vibración constituye la fuerza más poderosa del Universo. La música es un arte divino que ha de utilizarse no solo para proporcionar placer sino como un camino hacia la percepción de Dios. Quien entone estos cantos espiritualizados con auténtica devoción, alcanzará la comunión con Dios. A través de esta comunión puede llegarse a la curación del cuerpo, de la mente y del alma.

Mediante la práctica de repetir el canto devocional una y otra vez, con una concentración creciente, llegarás a un estado ene l cual eres uno con el canto. Ningún pensamiento que pudiera distraerte logrará penetrar en tu conciencia; no existirá ninguna otra cosa para ti salvo el concepto de Dios que estés invocando.

El canto te transporta más allá de las palabras y de la música, y te regocijas con inmensa devoción en el maravilloso sentimiento de la cercanía de Dios. Este género de experiencias es el objetivo del canto.

Para alcanzar ese gozo interior, al cantar o meditar tenemos que olvidársenos de todo lo demás. La presencia de Dios se siente únicamente cuando nos desligamos por completo de todas las preocupaciones mentales.

El canto devocional es cantar con tu corazón, permanecer absorto en el significado del canto y llevar el pensamiento al Ser al que diriges el canto. Así, el canto se convierte en una forma de meditación.

 

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