Alimentación Natural

Tamaño de texto

CONSEJOS PARA COMER MEJOR

Combinaciones tóxicas para tu organismo

Cuando mezclamos nutrientes incompatibles, especialmente en grandes cantidades, se produce una mala digestión. Te contamos las tres combinaciones con el almidón que no son recomendables.

Una buena asociación de alimentos es muy importante para un buen funcionamiento del aparato digestivo.
agrandar imagen

¿Alguna vez te detuviste a observar qué mezcla de alimentos estás introduciendo a tu organismo? Es muy importante tener en cuenta qué combinaciones de nutrientes realizamos a la hora de comer porque cuando asociamos alimentos incompatibles se produce la fermentación y putrefacción de ellos y una posterior intoxicación del organismo.

Las transformaciones que sufren los alimentos en el estómago o intestino, durante la digestión, son producidas por un grupo de sustancias o agentes químicos llamados enzimas que están presentes en los jugos digestivos. Estas tienen un efecto diferente según la clase de alimentos que se trate: unas digieren los almidones, algunas las proteínas y otras las grasas.

Así, cuando comemos pan, el jugo digestivo formado es el adecuado para el pan, y cuando comemos queso, el aparato digestivo  reconoce este alimento formando otro jugo digestivo adecuado para su digestión. Cuando los mezclamos, especialmente en grandes cantidades, no hay un buen reconocimiento ni una formación adecuada de jugos digestivos, con la consecuente mala digestión, fermentación y putrefacción de la comida.

Por eso, lo más recomendable es una comida sencilla, sin muchas mezclas. Es mejor comer un poco más de lo mismo que añadir otros platos diferentes que traben la digestión.

En este artículo te contamos tres combinaciones con alimentos ricos en almidón que  no son aconsejables. Antes, te recordamos que el almidón es un hidrato de carbono muy abundante en los alimentos de origen vegetal y constituye la principal fuente de energía de los seres humanos.

Acido con almidón

No es conveniente combinar los alimentos ricos en almidón como los tubérculos (la batata), los cereales (trigo, arroz, cebada, centeno, maíz),  las raíces (zanahoria, remolacha, nabo), el pan, la castaña y la calabaza, con aquellos que contienen una sustancia ácida como los limones, naranjas, pomelos y manzanas ácidas.

¿Qué es lo que ocurre? La sustancia ácida impide una buena acción de la ptialina, que es la enzima secretada en las glándulas salivares que permite una buena digestión del almidón. La consecuencia es peor cuando se consumen los ácidos más fuertes del vinagre, bebidas alcohólicas o del tomate frito.

Cuando los alimentos ricos en almidón son acompañados por una sustancia ácida no se digieren bien en la boca y ello dificulta una correcta digestión en los tramos siguientes que empiezan por el duodeno (primera porción de intestino delgado a la salida del estómago). El cuerpo también se resiente y tiene un gasto de energía extra. Cuanto más perfecto sea el trabajo en la boca más aliviada quedará la tarea del páncreas y mucho mejor será la digestión del almidón.

Almidón con proteínas

Las proteínas requieren un medio ácido para su digestión, mientras que los almidones, por el contrario, lo necesitan alcalino. Si comemos un alimento proteico con un almidón se vierte enseguida un jugo gástrico para digerir la proteína y, debido a esa acidez la digestión del almidón queda inhibida de forma inmediata. La ptialina no puede actuar y surge la mala digestión.

Almidón con azúcares

La digestión del almidón comienza normalmente en la boca con la saliva y continúa, si las condiciones son adecuadas, en el estómago durante algún tiempo. En cambio, los azúcares sólo se digieren en el intestino delgado. Cuando consumimos azúcares solos, pasan rápidamente del estómago al intestino, pero si lo hacemos acompañados con otros alimentos, permanecen en el estómago por algún tiempo, hasta que se completa la digestión del resto de los nutrientes. Como los azúcares tienden a fermentar muy rápidamente en las condiciones de calor y humedad que existen en el estómago, esa espera casi garantiza su fermentación.

Algo similar ocurre en la combinación proteína con azúcares, debido a que el azúcar fermenta con facilidad esperando que las proteínas se digieran en el estómago y además frenan la formación de jugos gástricos y la actividad del estómago.
 

IMPORTANTE: Los Comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.