Sabiduría de la India

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PARAMAHANSA YOGANANDA

El yogui que inspiró a Occidente

¿Quién fue el maestro que transmitió el Yoga y enseñó a meditar a millones de personas occidentales?  Su gran legado espiritual a la humanidad.

Millones de personas siguen en la actualidad las enseñanzas de Yogananda.
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Paramhamsa Yogananda fue un importante propagador del yoga en Occidente, particularmente del método conocido como Kriya Yoga. Introdujo a muchos occidentales en las enseñanzas de la meditación y millones de personas conocieron por vez primera la filosofía oriental gracias a su famoso libro Autobiografía de un Yogui: una revelación de un logro personal en la búsqueda del contacto con Dios.

Nació en la última década del siglo XIX, el 5 de enero de 1893, en la ciudad de Gorakhpur, a los pies de los Himalayas, al noreste de la India, en el seno de una familia perteneciente a la casta de los kshatriyas, de guerreros y gobernantes, la segunda en el sistema tradicional de castas de la India.

Sus padres, Bhagabati Charan Ghosh y Gyana Prabha Ghosh, eran fervientes devotos y discípulos del gran santo hindú Lahiri Mahasaya, y criaron a su numerosa familia con amor y enseñanzas espirituales.

Le dieron el nombre de Mukunda Lal y lo iniciaron a temprana edad en la técnica del Kriya Yoga enseñada por Mahasaya, y durante su niñez, en muchas ocasiones, experimentó éxtasis místicos.

Cuando tenía ocho años -cuenta en su libro "Autobiografía de un yogui"-, estuvo al borde de la muerte al sufrir un ataque de cólera asiático.  Velando junto a su lecho, su madre lo instó a frenéticamente a alzar la vista hacia el cuadro de Lahiri Mahasaya que colgaba en su habitación.

El niño obedeció mirando fijamente la foto. Ocurrió entonces un extraño fenómeno presenciado por toda la familia. Del retrato emanó una luz resplandeciente que iluminó toda la habitación y envolvió el cuerpo del enfermo. De inmediato, Mukunda se recuperó, incorporándose en el lecho, lleno de energías. Su madre y su tía se postraron ante la milagrosa fotografía agradeciendo al maestro por la sanación del niño.

Desde esa ocasión empezó a experimentar muchísimas visiones espirituales cuando meditaba. En una oportunidad vio dentro de una fulgurante luz, figuras de santos en postura de meditación y, al preguntar : “ ¿Qué es ese fulgor? ” , una voz le respondió:  “Yo soy Ishwara” ( Yo soy Luz), que es el nombre sánscrito para designar a Dios en su aspecto de legislador Cósmico.

Yogananda  dejó un legado que sigue floreciendo y expandiéndose en todos los países de las Américas, Europa y Australia bajo el nombre de Self-Realization Fellowship  (Asociación para la autorrealización), organización fundada en 1920 en California para difundir sus enseñanzas en Occidente.

Sus discípulos cuentan que jamás despertó en Occidente- cuya población es mayoritariamente cristiana- controversia ni rechazos a su doctrina, pues el mensaje que le habían solicitado difundir, Babaji, maestro avatar de la India moderna, y el venerado santo hindú Lahiri Mahasaya, a través de su gurú Sri Yukteswar Giri, apuntaba a la tolerancia, a la unión de todas las religiones y a comprender que los libros sagrados de Oriente y Occidente, en sus fundamentos mismos, ofrecen las mismas enseñanzas.

Paramahansa Yogananda entró en Mahasamadhi (el abandono definitivo del cuerpo físico, realizado en forma voluntaria y consciente por un yogui), el 7 de marzo de 1952, en Los Angeles, California, luego de haber concluido su discurso en un banquete ofrecido en honor del embajador de la India en ese entonces.

El gran maestro universal, mostró, tanto en la vida como en la muerte, el valor del yoga (conjunto de técnicas científicas utilizadas para alcanzar la comunión con Dios). En su libro se comenta que semanas después de su deceso, su rostro inmutable resplandecía con el divino fulgor de la incorruptibilidad.

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