Música Devocional

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REPORTAJE AL SITARISTA CHAB-TARAB

“Cuando la mente desaparece, el ser se hace uno con el raga”

El músico Ariel Chab-Tarab nos cuenta su experiencia cuando toca el sitar, uno de los instrumentos tradicionales de la India.  Su aprendizaje en ese país. 

El sitarista también tocó una invocación a Ganesha, una de las deidades de la India.
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 A los 17 años tocaba guitarra pero se cansaba de repetir partituras. Luego llegó a sus manos un libro de música de la India y empezó un largo camino que lo llevó a ese país, donde estudió sitar casi diez años. Así, se transformó en el primer sitarista que impulsó la enseñanza de este instrumento en la Argentina.

Ariel Chab-Tarab visitó nuestro Centro de Yoga y nos contó su historia en el siguiente reportaje que mantuvo con yogayplenitud.com.

-¿Cómo llegás al sitar?
- A través de una búsqueda que comenzó a los 17 años. En ese entonces tocaba una guitarra clásica hasta que llegó un momento en que me cansé de repetir partituras. Después, un amigo me presentó a su maestro de piano que tenía un renovatorio de música, es decir que la música se iba renovando a cada instante a partir de uno mismo. Recuerdo que me prestó un libro de la India y allí me empezó a interesar la música de ese país.  Escuché un casete –lo único que había en esa época, a mediados de los ‘80- de Ravi Shankar (un músico indio conocido mundialmente por ser un virtuoso del sitar).

El sitar es uno de los instrumentos tradicionales de la India, construido a partir de una calabaza seca y un diapasón hueco.

-¿Qué hiciste cuando se despertó tu interés por la música de la India?
-Hice varios intentos de estudiar música de la India en Buenos Aries,  pero fue muy frustrante porque no había instrumentos, escuelas ni mucho menos Internet. Tenía sólo el libro y el casete (de Ravi Shankar). Entonces empecé a mandar cartas a las escuelas de música de la India, fueron 16 en total pero una sola me respondió.

-¿Y cómo llegaste a la India?
 -Al comienzo mi familia no estaba de acuerdo en que me vaya. Entonces empecé a trabajar para ahorrar dinero, pero al ver mi firme decisión me empezaron a apoyar hasta que en tres años me pude ir. En ese tiempo estudié sánscrito (lengua clásica de la India) e hindi.  Ya en la India, estudié sitar durante cinco años en la Universidad de Banaras, pero como toda universidad estatal, de cinco clases semanales dos no se dictaban porque había paros. Eso me llevó a buscar a un maestro. Así llegué a Krishna Chakravarty (discípula de Ravi Shankar) y a su marido, Ram Das Chakravarty. Ahí empecé verdaderamente a estudiar sitar. Lo primero que hicieron fue sacarme toda la técnica, empezamos de cero. Los  tres años que estudié con ellos equivalían a 11 años de universidad.

-¿Cómo era el estudio con un maestro?
-En la India todo depende del ánimo del maestro. Había días que llegaba y me decía que vuelva al otro día; en otros, salíamos en la moto a comprar dulces o me pedían que los acompañara de gira y había días en que teníamos cuatro horas seguidas de clase. Cada día era distinto.

-¿Qué es lo que transmite el sitar?
-La música de la India permite al músico expresar los sentimientos internos. Cada raga tiene un sentimiento principal que debe ser expresado.

-¿Qué es un raga?
-Es muy difícil de comprender intelectualmente.  En términos generales, es un gran sistema complejo de improvisación. En la música clásica, es la melodía. Comprender las reglas del raga lleva entre 15 y 25 años. Es muy estricto con respecto a las reglas y las formas, pero llega un momento en que uno, después de tanta práctica, las internaliza y es libre de crear. No es un estudio intelectual. Cuando se logra una maduración recién se llega a la creación. Por eso, en la India, ninguno de los maestros apreciados tiene menos de 50 años.

-¿Qué sentís cuando tocás el sitar?
- En los momentos de mayor concentración, no hay una consciencia de que uno está tocando, sino que el músico y el raga se hacen uno. Eso sucede cuando uno logra esa comunión entre el ser y el raga. La mente discursiva desaparece, simplemente es la música.  El raga permite una intuición musical directa e instantánea. Cuando uno toca raga no sabe qué tocará en el segundo siguiente. Uno se prepara para ser un canal del raga.  Y eso sucede cuando ponemos menos mente. Eso le cuesta mucho a los occidentales, que creen que el comprender intelectualmente es saber. Te puedo explicar 200 años qué es un raga pero hasta que no tenés la experiencia, no vas a saber lo que es.

-¿Qué enseñanza les transmitís a tus alumnos?
-Trato de transmitirles que el estudio del sitar es parte de la vida misma. Es algo natural. El estudio requiere tiempo y dedicación, y cuanto más interés haya en el desarrollo personal más se verá reflejado en la música. En la antigüedad, los músicos eran rishis (sabios) que tenían una práctica interna muy profunda.

- ¿En la Argentina, crece el interés en aprender a tocar el sitar?
- En el ’92, cuando regresé de la India, empecé con un alumno, y ahora hay unos 200 estudiantes en todo el país, y pasaron miles que sólo tuvieron un acercamiento.

Así, en 1995, junto al músico Rasikananda Das fundó la primera escuela de mísica de habla hispana:  SaRGaM. Su nombre deriva de las primeras notas de la escala de la música de la India: Sa Re Ga Ma. Chab-Tarab, nacido en Buenos Aires y actualmente radicado en Villa General Belgrano, Córdoba, también imparte su enseñanza a alumnos de nuestro Centro de Yoga.

Durante el recital que brindó en nuestro Centro de Yoga, el músico tocó una invocación a Ganesha (deidad de la India que resuelve los obstáculos en el camino) y luego un raga del anochecer. “El raga está asociado a un período del día, por eso hay un raga de la mañana, del mediodía y otra de la noche”, explicó al público presente.

“En Occidente, las personas están acostumbradas a tener mucho ruido en la cabeza y la melodía del sitar es algo dulce que aquieta nuestra mente”, agregó el maestro Anant Singh, quien compartió el escenario junto al sitarista.

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