Yoga

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CRECE EN LA LIBERTAD

Amor y apego

¿Cuándo estás apegado ? Cuanto tengas miedo y dependencia. ¿Cuándo estás amando? Cuando hagas libre a los demás a través de tu propia liberación y disfrutes de lo que tienes.

Es muy común que se confunda el apego con el amor, sin embargo son dos conceptos diferentes, como el día y la noche. El apego puede ser definido como acostumbramiento, dependencia, inseguridad, soledad y miedo. Hay distintas clases de apego, por ejemplo, el que se tiene con la familia. Cuando los hijos deciden casarse, muchas veces son incapaces de romper el vínculo que los une a sus padres, tanto es así que realmente no pueden tomar decisiones sin la intervención de los mismos, lo que, por lo general, crea situaciones enojosas.

Otro ejemplo es el apego con nuestra pareja, este es quizás uno de los más esclavizantes, porque el miedo de dejar de ser querido trae consigo una gran desvalorización de la persona generando traumas y condicionamientos, que en definitiva dañan la relación.  El de pertenencia a un territorio es otro tipo de apego. Observé que muchas personas que tuvieron que trasladarse a otras patrias por razones laborales entraron en un profundo estado depresivo. En realidad debemos amar el lugar donde hemos nacido pero con una mente más amplia, para que puede abrirse a situaciones nuevas.

El amor, en cambio, implica una capacidad de entrega y liberación. Es dar sin esperar nada. Un ejemplo claro lo dio Jesucristo, quien al ser crucificado no dijo: “me las van a pagar!, miren todo lo que les di y ustedes cómo me lo devuelven!”. Tampoco señaló con un dedo a unos y a otros, simplemente exclamó: “Aménse unos a los otros como yo los he amado”. Eso es amor: dar sin esperar nada a cambio.  El amor no es un negocio en el que damos “algo a cambio de algo”. 

Cuando se da algo de corazón nos estamos recompensando a nosotros mismos. Hay que crecer en el verdadero amor. No vayas a caer tampoco en confundir ese amor con el de las telenovelas que dicen: “si no está la persona que amo, me muero”. La pareja de esta persona (en realidad no tiene una pareja, sino un problema) ha establecido una relación de dependencia, que nada tiene que ver con el amor sino más bien con el apego. Así, tarde o temprano, estas parejas fracasan, porque terminan asfixiándose uno al otro.

Todos debemos tomar conciencia de que estamos solos, nacemos solos y morimos solos, siempre estamos solos. Y nadie nos podrá amar en la medida que lo necesitamos, si lo conseguimos, es relativo.

¡Amate, cuídate! Y no caerás en la desvalorización jamás. Realiza lo que desees hoy porque cuando menos te des cuenta habrás envejecido y ya no podrás hacerlo. No dejes que la vida se te escurra como agua entre los dedos.

¡Vive ya! Si piensas que no tienes nada, te equivocas, si ves tus manos, tus ojos, tus piernas, ya tienes mucho. Entonces disfruta de tu cuerpo, practica yoga, camina, haz atletismo o simplemente cierra tus ojos y siente la expresión misma de la vida.  ¡Amate! No te apegues a los demás ¡Ama! Siéntate debajo de un árbol y enamórate de ti mismo, da gracias por todo lo que tienes y eres. Una persona agradecida es generosa.

¿Cuándo sabrás que estás apegado a las cosas? Cuanto tengas miedo y dependencia. ¿Cuándo sabrás que estás amando? Cuando hagas libre a los demás a través de tu propia liberación y disfrutes de lo que tienes.

Hay tres pecados: la Ignorancia, que trae al segundo pecado que es el Apego, y este arrastra al tercero, que es el Miedo. Así también hay tres virtudes: el Amor, que trae la Sabiduría, y esta nos da Liberación. Cuando amas con tu mente buscas lo que te conviene y te fijas mucho en los defectos; cuando amas con el corazón simplemente sientes. ¿Estás amando o estás apegado?

Tu mente también tiene una forma de amar, en ella está la especulación o la conveniencia. La forma de amar que tiene la mente es el odio porque se mueve en dos polaridades; se podría decir que es un amor más pensado. Cuando te fallan en lo que tú has programado viene el odio y el odio trae un juicio. No es así cuando amas realmente con el corazón, no entra amor-odio, o lo que me conviene o no , está la comprensión más allá de un ego que juzga, algo de lo que la mente muchas veces carece.

La distancia que puede haber desde el cerebro a tu corazón puede ser treinta o cuarenta centímetros, recorrer eso puede llevar años. El crecer en el amor, los yoguis le llaman Bhakti, que es la apertura de tu corazón hacia el Universo, hacia Dios. Cuando ames así verás que realmente hay libertad, que nada puede ser más importante, el amor te hará libre.

 
Artículo del libro “Me siento bien…Practico Yoga”, del maestro Anant Singh

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